Capítulo VIII
LA PIEDRA EXACTA
Después de aquello Darian pidió una semana sin campaña. Vorak asumió que descansaría. Darian entrenó. Chronos le enseñó a distinguir las venas mágicas de los vasos sanguíneos, a mover poder sin desgarrarse y a detener un hechizo antes de que alcanzara su máxima forma. —Rompe la piedra —ordenó Chronos. Darian lanzó magia. La pared explotó. —La piedra exacta. Intentó otra vez. Tres piedras. Otra. Dos. Al amanecer del séptimo día, una sola roca cayó del muro mientras las demás permanecieron intactas. Chronos asintió. —Ahora eres ligeramente menos peligroso para tus aliados. Darian sonrió. —Eso casi sonó a elogio. —No exageres. Ese control cambiaría su forma de combatir. También su forma de gobernar, aunque todavía no lo sabía. La fuerza podía romper una pared. El control permitía escoger cuál.