Capítulo XXI
DIEZ AÑOS
El Tratado de Dareth no prometió amistad. Eso fue una de las razones por las que funcionó. Diez años de cese de hostilidades. Fronteras reconocidas. Intercambio de prisioneros. Comercio limitado. Zonas de separación. Garantías para civiles. Nada de discursos sobre paz eterna. Darian estuvo presente durante las negociaciones junto a Azrhael y el rey Edric. Lucien volvió con su familia. Antes de marcharse, se detuvo frente a Darian. —No sé si algún día seremos aliados. —Probablemente no. —Eres pésimo para las despedidas diplomáticas. —Dravenn dice lo mismo. Lucien sonrió. —Pero si alguna vez volvemos a estar en guerra... Darian lo miró. —Espero que ninguno de los dos esté contento de verla empezar. El príncipe asintió. Eso bastó. El tratado dio a Vhalyr algo que la guerra nunca había permitido: tiempo. Darian lo utilizó.