El rey demonio y la heroina

LO QUE QUEDA DESPUÉS

Capítulo XLXVI

LO QUE QUEDA DESPUÉS

Drunhild estaba cubierto de flores silvestres. Aveline no recordaba que hubiera tantas cuando era niña. Quizá no las había. Quizá simplemente nunca había mirado. A los diez años uno no piensa que algún día intentará recordar qué flores crecían detrás de una casa. • • • Darian caminó detrás de ella. No llevaba uniforme real. Aveline tampoco llevaba espada ceremonial. Solo una pequeña bolsa. Dentro había dos cosas. Una copia de la carta de Veyron. Y el informe del médico que había identificado su talento. No sabía por qué los había traído. • • • Se detuvo donde habían encontrado restos de la antigua casa. Los investigadores habían terminado. Los huesos de Edran y Lyssa Caelor habían sido identificados con suficiente certeza mediante objetos, registros y comparación familiar. Aveline había decidido que no serían trasladados todavía.

Primero necesitaba despedirse allí. • • • —Hola —dijo. Darian se quedó a distancia. Aveline miró las piedras. —Tardé. El viento movió la hierba. —Mucho. Pausa. —Lo siento. No sabía a quién se disculpaba. A ellos. A sí misma. A la niña que se había ido creyendo una historia falsa. • • • Se sentó. —Me dijeron que los demonios los mataron. —Lo creí. —Después me enseñaron a luchar contra ellos. Pausa. —Fui muy buena. Una sonrisa apareció y desapareció. —Papá habría presumido demasiado.

• • • Darian miró hacia otro lado. Aveline continuó. —No sé qué pensarían de mí. —No sé si les gustaría en quién me convertí. Pausa. —Quiero creer que sí. —Pero supongo que eso también sería poner palabras en gente que ya no puede responder. Respiró. —Así que no voy a hacerlo. • • • Sacó la carta de Veyron. La observó. Después la guardó otra vez. No quería dejarla allí. Aquella carta pertenecía a su vida presente. No a sus padres. Tomó en cambio el informe del doctor. La primera prueba de que antes de la Heroína había existido una niña con talento. Lo dobló. Después tampoco lo dejó. Darian la vio sonreír ligeramente.

—¿Qué? —Pensé que tenía que dejar algo. —No tienes. —Lo sé. Pausa. —Creo que quiero conservar las dos cosas. —Entonces consérvalas. • • • Aveline apoyó una mano sobre la tierra. —Estoy aprendiendo a estar bien. Su voz se quebró por primera vez. Darian no se movió. —No siempre. —Algunos días no. —Pero estoy aprendiendo. Las lágrimas llegaron finalmente. No muchas. Suficientes. —Voy a volver. Pausa. —No para investigar. —No para buscar culpables. —Solo...

Respiró. —voy a volver. • • • Darian esperó hasta que Aveline extendió una mano hacia él. Entonces se acercó. Se sentó. Ella apoyó la cabeza en su hombro. No hablaron durante mucho tiempo. • • • Al regresar, Arthel envió un informe sobre Theron Caelmont. Nada nuevo. No había relación demostrable con Aurora. Aveline cerró la carpeta. —Se acabó. Darian levantó una ceja. —¿La investigación? —Sobre él. —Si aparece evidencia nueva— —Entonces se investiga la evidencia. Pausa. —No el apellido. Darian asintió. • • •

Había documentos perdidos. Responsables muertos. Víctimas que nunca sabrían la verdad. No existiría un juicio perfecto que cerrara Proyecto Aurora con una sentencia. Eso frustraba a Aveline. Pero también había aprendido algo. El deseo de un final limpio podía convertirse en otra forma de mentira. • • • Una noche caminó con Darian por los jardines de la capital. —¿Sabes qué quiero hacer ahora? —preguntó. —¿Qué? —Nada relacionado con Drunhild durante una semana. —Ambicioso. —Podría llegar a dos. —Revolucionario. Aveline sonrió. —Quiero preguntarte algo. —Eso normalmente termina mal. —Aprendiste esa frase de mí. —La mejoré. • • • Ella lo miró. —Conozco cómo te convertiste en rey.

—Conozco tus guerras. —Asterhal. —Velmora. —Dareth. —Lio. Pausa. —Pero casi no conozco al Darian anterior a todo eso. Él se quedó quieto. —¿Qué quieres saber? —Vhalyr. Darian no respondió inmediatamente. Aveline continuó: —No porque crea que nuestras historias tienen que compararse. —No para decir que sufrimos igual. Pausa. —Solo quiero conocerte. Darian miró hacia los árboles. —No queda mucho de Vhalyr. —Lo sé. —No he vuelto en años. —Lo sé. Aveline sostuvo su mirada. —Podemos no ir.

Darian pensó mucho tiempo. Después negó. —No. Pausa. —Vamos. • • • Aveline sonrió. Darian hizo una mueca. —Eso no significa que vaya a contar historias interesantes. —Conociéndote, seguro son principalmente informes. —Tu falta de respeto hacia la Corona es preocupante. —Denúnciame. —Consideraré el caso. • • • Aveline tomó su mano. No había anillo. No había compromiso. Todavía ni siquiera habían decidido con palabras exactas qué nombre darle a aquello que estaban construyendo. Pero por primera vez, cuando Aveline pensó en Drunhild, también pudo pensar en un lugar al que regresaría. No únicamente en un lugar del que había huido. Y cuando Darian pensó en Vhalyr... por primera vez consideró la posibilidad de no regresar solo.

FIN DEL CAPÍTULO LVI