El rey demonio y la heroina

UN LUGAR ENTRE DOS HOGARES

Capítulo XLXIX

UN LUGAR ENTRE DOS HOGARES

El terreno estaba vacío. Eso era exactamente lo que Darian quería. Nada de aldeas cercanas. Nada de minas. Nada de fortalezas. Nada de vías que pudieran convertir aquel lugar en un cruce comercial dentro de veinte años. Bosque a un lado. Una pequeña extensión abierta al otro. Montañas lejanas. Silencio. Aveline caminó varios metros antes de detenerse. —¿Aquí? Darian miró el mapa. —Aproximadamente a mitad de camino entre Vhalyr y Drunhild. —No exactamente. —Si quieres exactamente la mitad tendremos que construir encima de una ladera y probablemente morir intentando llegar. Aveline sonrió. —Aquí está bien. • • •

El arquitecto llevaba una carpeta bajo el brazo. —Majestad, podríamos hacer una fachada ceremonial al este. Darian negó. —No. —Una cúpula pequeña. —No. —Columnas con los símbolos de ambas familias. Aveline: —Tampoco. El hombre respiró. —Entonces ¿qué quieren? Darian y Aveline se miraron. Ella respondió: —Un lugar donde nuestros padres descansen. Pausa. —No donde nuestros títulos presuman. • • • Dos cámaras. Una central. Piedra sencilla. Buena ventilación. Protección contra humedad. Nada de altar.

Nada de trono. Nada de estatuas. Nada de símbolos religiosos. Los nombres serían suficientes. VAROS VHALYR LYRA VHALYR EDRAN CAELOR LYSSA CAELOR Aveline señaló el presupuesto. —Mitad. Darian: —Mitad. —Fondos privados. —Sí. —Nada del tesoro. —Sí. El arquitecto levantó una ceja. —Majestad, técnicamente— Darian: —No. El hombre cerró la carpeta. —Entendido. • • •

La cuestión legal fue más complicada. La propiedad quedaría registrada a nombre de la familia real Vhalyr porque el terreno estaba dentro del Reino Demoníaco. Aveline hizo una mueca. —Eso puede hacer parecer que mis padres pertenecen a tu familia. Dravenn negó. —No si la placa está redactada correctamente. —¿Qué propones? El asesor leyó: PROPIEDAD PRIVADA — FAMILIA REAL VHALYR ACCESO ÚNICAMENTE CON AUTORIZACIÓN Pausa. —Eso identifica propietario jurídico, no identidad de quienes reposan dentro. Aveline asintió. Darian añadió: —Y otra. Tomó una hoja. LUGAR DE DESCANSO FAMILIAR. SE RUEGA RESPETAR EL SILENCIO Y LA MEMORIA DE QUIENES AQUÍ REPOSAN. Aveline lo leyó. —Eso sí. • • • El proyecto comenzó rápido.

Pero los restos de Varos y Lyra no podían esperar años. El viejo embalsamamiento improvisado se estaba deteriorando. Edran y Lyssa estaban en mejores condiciones. Aun así, Aveline no quiso retrasar. —Juntos —dijo. Darian asintió. —Juntos. • • • Darian regresó a la capital con otra preocupación. Una mucho más pequeña. Y aparentemente más aterradora. Un anillo. No de matrimonio. Todavía no. Ni siquiera sabía cuál era exactamente la costumbre humana para aquello que quería proponer. Encontró una joyería discreta. Sin escolta visible. Pagó con dinero personal. Pidió plata. Sin piedra. Simple. La joyera lo miró. —¿Compromiso?

Darian frunció el ceño. —No. —¿Promesa? —Tal vez. —¿Noviazgo? Darian se quedó quieto. —¿Qué es eso? La mujer lo miró durante varios segundos. —Majestad... —No empieces. • • • Recibió una explicación. No oficial. No universal. Humana. Una relación reconocida entre dos personas que decidían estar juntas con intención seria, sin ser todavía matrimonio. Darian salió de la tienda con un anillo y la incómoda sensación de haber descubierto una institución completa que ningún ministro le había explicado. • • • Esa noche pidió a Aveline caminar. Ella sospechó inmediatamente. —¿Qué hiciste?

—Darian. —No he destruido nada. —Eso no era la pregunta. • • • Terminaron en un jardín pequeño detrás de una biblioteca. Sin público. Sin Lio. Sin Varkhaz. Al menos eso esperaba Darian. Aveline se sentó. —Habla. Darian permaneció de pie. —Fui a Vhalyr. —Yo también. —Escuché lo que Orven dijo sobre mis padres. Aveline dejó de bromear. —Sí. Darian respiró. —Mi padre dijo que supo que amaba a mi madre cuando dejó de pensar en una casa al imaginar volver a casa. Aveline guardó silencio. —Pensaba en ella. Pausa. —Y mi madre dijo que simplemente dejó de imaginar un futuro donde él

no estuviera. Aveline bajó ligeramente la mirada. —Darian... —No creo que eso signifique que nosotros tengamos que hacer lo mismo. Ella levantó los ojos. —No creo que nuestros padres nos estén dando órdenes desde tumbas distintas. Una pequeña sonrisa apareció en Aveline. —Eso sería preocupante. —Mucho. • • • Darian sacó el anillo. Aveline quedó completamente inmóvil. —Espera. —No es matrimonio. Ella soltó el aire de golpe. —Por los dioses. —Eso sonó mal. —¡Pensé que ibas a pedirme casarnos después de una cita y media! —Han sido más. —¡NO AYUDA! Darian cerró los ojos. —Esto está saliendo excelente. • • •

Aveline empezó a reír. —Continúa. —¿Segura? —Sí. Darian miró el anillo. —Me explicaron una palabra humana. Aveline entrecerró los ojos. —¿Cuál? —Noviazgo. Silencio. Después Aveline sonrió. —Ah. Darian: —Otra vez esa palabra. —Perdón. • • • Él respiró. —Aveline Caelor. —Sí. —Me gustas. Ella levantó una ceja. —Eso ya lo sabíamos. —No interrumpas.

—Bien. Pausa. —Me haces querer regresar a lugares donde antes solo iba por obligación. —Cuando pienso en cosas que quiero contarle a alguien, demasiadas veces eres tú. —Cuando haces algo peligroso quiero gritarte y después comprobar que sigues viva. Aveline sonrió cada vez más. —Y... Darian se detuvo. Era absurdo. Había dicho órdenes frente a ejércitos. Había amenazado nobles. Había entrado en una capital enemiga. Aquello era peor. —Te amo. Silencio. Aveline dejó de respirar. Darian continuó antes de perder valor. —No porque seas Heroína. —No porque Mia amara a Lian. —No porque alguien espere que un rey y una heroína unan pueblos. Pausa. —Te amo porque eres tú.

• • • Aveline tenía lágrimas en los ojos. —Idiota. Darian hizo una mueca. —Esa no era la respuesta que esperaba. Ella se levantó. —No terminé. —Bien. Aveline respiró. —También te amo. Darian se quedó inmóvil. —Ah. —Sí. • • • Ella miró el anillo. —Entonces quieres... Darian levantó ligeramente la mano. —Quiero preguntarte si quieres estar conmigo oficialmente. Pausa. —Noviazgo. Aveline rio. —Aprendiste rápido. —Pagué demasiado por la explicación.

—No importa. —Luego me dirás. —No. • • • Aveline extendió la mano. —Sí. Darian la miró. —¿Sí? —Sí, Darian Vhalyr. Pausa. —Quiero un noviazgo contigo. Él colocó el anillo. Simple. Plata. Sin joyas. Nada real. Nada político. Aveline lo observó. —Me gusta. —Bien. • • • Darian mantuvo su mano entre las suyas. —Y una cosa más.

—¿Hay más? —No es propuesta. —Gracias por aclarar. —Si dentro de dos años seguimos queriendo lo mismo... Pausa. —Y tú quieres matrimonio... Darian sonrió apenas. —me encantaría. Aveline lo observó durante varios segundos. —Dos años. —Dos. —¿Por qué? —Porque no quiero que nos casemos por impulso después de todo lo que pasó. —Quiero ver quiénes somos cuando no hay una guerra decidiendo cada semana por nosotros. Aveline asintió. —Eso me parece justo. • • • Ella se acercó. —Uno a cero —dijo. Darian frunció el ceño. —¿Qué? Aveline señaló sus labios.

—¿Olvidaste? —No. Darian sonrió. La besó. Esta vez no fue rápido. Ni accidental. Ni provocado por una cola dracónica. Aveline apoyó las manos sobre su pecho. Darian sostuvo suavemente su rostro. Cuando se separaron, ambos respiraban distinto. Darian sonrió. —Uno a uno. Aveline levantó una ceja. —Aceptable. • • • Desde un arbusto llegó una voz infantil. —¡EMPATE! Darian cerró los ojos. Aveline empezó a reír. —Lio. El niño salió. Varkhaz detrás. Darian lo señaló.

—¿Tú también? —No pude impedirlo. —Eres un dragón de mil años. —El niño es persistente. Lio levantó una mano. —¿Entonces ya son novios? Aveline miró a Darian. Después sonrió. —Sí. Lio celebró como si hubieran ganado otra guerra. • • • Al día siguiente Darian volvió al terreno del mausoleo. El arquitecto le mostró los cimientos. Aveline estaba junto a él. Dos familias. Dos lugares destruidos. Un sitio nuevo en medio. No para borrar Vhalyr. No para reemplazar Drunhild. Solo para crear un lugar donde ambos pudieran regresar. Darian miró el anillo de Aveline. Después el terreno. Un lugar entre dos hogares.

Y, por primera vez, la palabra hogar empezaba a significar algo nuevo para los dos. FIN DEL CAPÍTULO LIX