Capítulo XLXXI
UN ANILLO DEMASIADO VISIBLE
El problema del anillo era que existía. El segundo problema era que Aveline tenía manos. El tercero era que las personas tenían ojos. A la mañana siguiente de una reunión pública, tres periódicos, cinco pregoneros y una cantidad indeterminada de nobles ya habían decidido que Aveline Caelor estaba comprometida con Darian Vhalyr. No lo estaba. • • • Dravenn entró al despacho con una hoja. —Felicitaciones. Darian levantó la mirada. —¿Por qué? —Parece que te casas el próximo mes. Aveline, sentada junto a una ventana, cerró los ojos. Darian tomó el periódico. BODA ENTRE REY DEMONIO Y HEROÍNA: FUENTES CERCANAS CONFIRMAN COMPROMISO. —¿Qué fuentes? Dravenn: —Probablemente alguien con ojos. Aveline levantó la mano.
—El anillo. —Sí. Darian: —No parece de compromiso. Dravenn lo miró. —Tú preguntaste qué era “noviazgo” hace unas semanas. —No estás calificado para opinar. • • • El rumor empeoró. Un noble envió una propuesta para “integrar formalmente a la Heroína en la sucesión”. Darian devolvió el documento sin abrir. Otro preguntó si Aveline recibiría un ducado. Ella respondió: —No. Un tercer noble sugirió que la relación podía utilizarse para reforzar el armisticio con Arthel. Darian dejó de sonreír. —No. • • • Aveline encontró una carta de un funcionario humano: La unión podría simbolizar la reconciliación definitiva de ambos pueblos. Ella la dejó sobre la mesa.
Darian asintió. —Sí. —No quiero esconderlo. —Yo tampoco. —Pero tampoco quiero que pertenezca a todo el mundo. Darian pensó. —Entonces lo decimos nosotros. Aveline lo miró. —¿Públicamente? —Sí. • • • Dravenn casi dejó caer su taza cuando Darian se lo informó. —¿Qué vas a anunciar? —La verdad. —Eso nunca ha detenido rumores. —No. —¿Entonces? Darian miró a Aveline. —Al menos los rumores tendrán que trabajar alrededor de una versión oficial. Dravenn suspiró. —Voy a preparar el balcón. —No necesitamos ceremonia. —Eres rey.
—Ese argumento está perdiendo fuerza. • • • La plaza se llenó porque la gente ya había aprendido que cuando Darian aparecía en el balcón sin desfile probablemente iba a decir algo interesante. Aveline permaneció detrás al principio. Lio también. Varkhaz había prometido no interrumpir. Nadie confió en esa promesa. • • • Darian amplificó la voz. —Buenos días. La plaza respondió con ruido. —Voy a ahorrarles varias semanas de rumores. Una voz gritó: —¡YA LLEVAMOS DOS! Darian: —Entonces llegué tarde. Risas. • • • Él levantó una mano. —Aveline Caelor y yo estamos en una relación. Pausa. —Un noviazgo.
Una parte de la multitud aplaudió. Otra rio al escuchar al rey utilizar la palabra con una precisión excesiva. Darian continuó: —No estamos casados. —No estamos comprometidos para casarnos. —No existe acuerdo político secreto. —Arthel no recibió territorios. —Yo no recibí una Heroína como parte del armisticio. Pausa. —Y Lio no eligió nada. Desde atrás: —¡YO APOYO! La plaza rio. Darian cerró los ojos. —Gracias, hijo. —¡DE NADA! • • • Aveline salió al balcón. Darian tomó su mano. —Nuestra relación es pública. Pausa. —No secreta. —Pero sigue siendo privada.
La plaza se calmó. —Eso significa que no pertenece a mis nobles. —No pertenece a Arthel. —No pertenece al Reino Demoníaco. —No pertenece a ninguna historia de hace mil años. Darian miró a Aveline. —Nos pertenece a nosotros. • • • Después su voz se endureció. —Y para ahorrar otra conversación futura: —si alguien intenta utilizar a Aveline para manipular decisiones de la Corona... Pausa. —Darian Vhalyr tomará acciones. La multitud quedó quieta. —No el Rey Demonio. —Darian Vhalyr. Dravenn, detrás, se llevó una mano al rostro. Aveline levantó una ceja. • • • Darian añadió rápidamente: —Eso no significa que esté prohibido criticar nuestra relación. —Pueden considerar que es una mala idea. —Pueden escribirlo.
—Pueden decirlo. —Pueden hacer chistes malos. Pausa. —Lo que no pueden hacer es amenazar, coaccionar o intentar utilizar a uno de nosotros contra el otro. Aveline extendió una mano. —Dame la amplificación. Darian la miró. —¿Qué? —Dámela. • • • Aveline amplificó su propia voz. —Y para que quede equilibrado... Miró la plaza. —si alguien intenta manipular a Darian utilizando nuestra relación, tendrá exactamente el mismo problema conmigo. Pausa. —Aveline Caelor. —No la Heroína. La plaza respondió con un murmullo fuerte. Darian la miró. Aveline sonrió. —Equilibrio. • • •
La declaración no detuvo los rumores. Los transformó. Ahora la gente sabía que era noviazgo. Eso produjo preguntas nuevas. ¿Cuánto tiempo? ¿Quién dio el primer beso? ¿El anillo significaba algo? ¿Varkhaz aprobaba? Esa última recibió una respuesta pública del dragón: —NO ES MI PROBLEMA. Nadie le creyó. • • • Esa noche Aveline estaba en el despacho de Darian. —“Darian Vhalyr tomará acciones”. Él hizo una mueca. —Sonó peor de lo que esperaba. —Mucho. —Dravenn me explicó durante cuarenta minutos. —¿Qué dijo? —Que parecía que iba a retar nobles a duelo. Aveline sonrió. —¿Ibas a hacerlo? —No.
Pausa. —Probablemente. —Darian. —No frecuentemente. • • • Aveline levantó la mano. El anillo de plata seguía allí. —Demasiado visible. Darian tomó sus dedos. —Puedes quitarlo en público si quieres. Ella negó. —No. —¿Segura? —Sí. Pausa. —Que sea visible no significa que sea de ellos. Darian sonrió. —Buena frase. —No la uses en un discurso. —Demasiado tarde. Ya la anoté. • • • Aveline lo besó. —Dos a uno.
—Eso no estaba anunciado. —La guerra nunca avisa. —Creí que estábamos en paz. —En política. Aveline salió sonriendo. Darian quedó mirándola. El anillo podía ser demasiado visible. La relación podía ser pública. El reino podía opinar. Pero por primera vez ambos habían dicho algo delante de todos sin permitir que los títulos hablaran por ellos. FIN DEL CAPÍTULO LXI